Silvia Barton

Metafísica Cuántica

"Metafísica Cuántica": ¿Por qué la combinación de las dos disciplinas?

Por Silvia Barton · · 6 min de lectura

La Metafísica de Aristóteles y más tarde la del conde de Saint Germain fue confirmada por la Física Cuántica, que demostró científicamente que la espiritualidad estaba acertada.

Albert Einstein y Max Planck, Metafísica Cuántica por Silvia Barton

La ciencia y la espiritualidad estuvieron siempre divorciadas. Tiempo, espacio, luz, masa, energía, astral, vibración, frecuencia, resonancia, Ley de Causa y Efecto o de Manifestación ocupaban compartimentos estancos y diferentes dentro de la realidad cotidiana.

Hasta que llegó el físico alemán Max Planck en 1901, padre de la Física Cuántica, quien observando el comportamiento de la radiación descubrió que la energía no es continua sino que está formada por trocitos indivisibles llamados cuantos.

Más tarde Albert Einstein denominó al cuanto fotón. Un genio iluminó al otro genio. Todos somos uno, y todos somos luz.

Gracias a Planck llegó Einstein

A principios del siglo XX los incipientes científicos compartían información a través de cartas o reportes de las universidades.

En 1901 Max Planck, lleno de dudas, descubrió estudiando el comportamiento de la radiación que la energía es discontinua y que está compuesta por trocitos de partículas. Einstein hizo las pruebas, lo demostró y llegó a la conclusión de que lo único que se mantiene constante es la velocidad de la luz.

Lo que nadie sabe es que Einstein daba la cátedra de física en la Universidad de Berlín donde Planck era el decano. Podrían haberse asociado creando una banda, ya que Einstein tocaba el violín y Planck el piano. Pero no: compartían ideas, tés y conversaciones en los pasillos de la Universidad. Compartían esa pasión por la observación, la concentración, la lectura y el estudio. Costumbres anacrónicas en estos tiempos.

Juntos derrumbaron la física clásica de Newton, cuya teoría completa está basada en lo visible, en lo tangible, en la ley de Causa y Efecto. Ambos se ganaron el Nobel por sus descubrimientos.

Estos genios estudiaron lo microscópico, lo que no se ve, las partículas subatómicas. Observando el comportamiento del átomo descubrieron que el electrón, en su movimiento, cada tanto desaparece. ¿Adónde va? Va a los campos cuánticos: una red infinita desde donde se crea la realidad que vemos, tocamos y vivimos.

Planck aseguró en 1944 que todo lo que observamos como materia es energía, y que la misma es mantenida unida por una mente universal, consciente e inteligente. Ese campo cuántico no está separado de nosotros: "es" nosotros.

Podríamos concluir que los pensamientos forman realidad, crean masa, crean cosas. Son proyectados con intención —positiva o negativa— al campo cuántico, desde donde colapsan tomando forma en nuestra realidad.

¿Dónde está la consciencia?

Tanto la neurociencia como la psicología de vanguardia se expiden en relación al problema filosófico del origen de la consciencia. Dicen que su origen y ubicación no está en el cerebro ni en la actividad cerebral, sino que es una señal omnipresente que nuestro cerebro capta por sintonización de nuestro corazón, a nivel de lo que sentimos y da sentido.

Si desarrollamos consciencia, dirigiendo nuestra mente con intención dentro del campo cuántico, podemos cambiar nuestra realidad las veces que queramos, hacia donde queramos.

Solo hace falta practicar. Para iniciarse y conocer las herramientas se necesita un mentor, como Einstein tuvo a Planck.

Te dejo pensando ahora…

Sil Barton
Mentora Cuántica

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